Va de comunicación.

Blog personal de Josías De La Espada Sempris

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Otro tipo de inversión

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Como casi todos los miércoles desde hace varias semanas, hoy almorcé con un gran amigo para hablar de nuestras cosas, saber cómo estamos, aconsejarnos y todo eso que bien hacen en llamar amistad. La rutina es casi siempre la misma. Uno de los dos (lo cierto es que casi siempre él, porque no le gustan los sitios que elijo :p) elije un sitio donde tomar unas cuantas tapas, pedimos algo y mientras vamos hablando.

Hoy ocurrió algo curioso. Ambos terminamos hablando del mismo tema. Vale, lo curioso no es que terminásemos hablando del mismo tema, sino que éste estuviese en consonancia con una de las campañas de comunicación interna en la que ahora estamos trabajando. Quizás que lo haga yo tiene algo más de sentido, por eso de la desformación profesional, pero me sorprendió muchísimo la pasión con la que un joven biólogo se aferró a uno de los temas que surgieron y cómo realmente lo vivía.

Invertir. Hay muchas formas de invertir. Y para los que estén con la mano en la cabeza por ver cómo va la bolsa, o cómo van sus inversiones en bienes y raíces, o en cualquier producto financiero, les daré el grato respiro por un par de segundos.

Mis10promesas.com es una campaña de comunicación interna (aunque abierta al público, como quien dice) preparada para Escuela Internacional de Gerencia. A pesar de todo el panorama que nos rodea en este momento, nunca debe haber excusa alguna para no mejorar, para crecer.

No obstante, tal como versa la web “el Año Nuevo es tradicionalmente la ocasión de formular una declaración de buenas intenciones, como dejar de fumar o ponerse a dieta, pero una de cada tres promesas son abandonadas al cabo de una semana, según un sondeo publicado recientemente”.

La acción propone a  alumnos, antiguos alumnos, profesores, colaboradores del centro, familiares y a otros, que elijan 9 promesas entre una lista para este nuevo año. Pero, unido a esto, da la posibilidad de proponer una promesa que cumplir este nuevo año.

Mi elección fue la siguiente:

  1. Perder miedo a experimentar.Recordar que la experiencia siempre es útil.
  2. Pasear sin rumbo por una gran ciudad una vez al año.
  3. Crear iniciativas innovadoras que aporten valor a mi entorno.
  4. Seguir creciendo. Vivir con intensidad. Mantenerme activo. Aprender algo nuevo todos los días.
  5. Entregar lo mejor de mí mismo.
  6. Aprender a expresarme mejor y mejorar mis habilidades para exponer mis ideas en público.
  7. Escuchar más que hablar.
  8. Dejar que fluya mi creatividad.
  9. Cumplir mis promesas. Comprometerme a llevar a cabo todo lo que me propongo.
  10. Invertir más en las personas y en mis amistades de forma personal.

La conversación con mi amigo giró en torno a la última promesa, “invertir más en las personas y en mis amistades de forma personal”. Es mi promesa, mi aportación a la lista, para este nuevo año 2009. Demasiadas veces se nos olvida la importancia de invertir en las personas, sobre todo en los más cercanos. Se nos olvida que, en cualquier ámbito, es importante saber escuchar, saber analizar lo que escuchamos, conocer más a las personas con las que nos relacionamos y saber cómo responder a sus necesidades, o simplemente cómo y cuándo guardar silencio.

En el mundo empresarial pasa “exactamente igual” que en el personal. Visto por encima, encuentro dos grandes diferencias:

  1. La comunicación de la empresa, en especial de las pequeñas y medianas empresas (pymes), tiende a ser unidireccional: “empresa habla a cliente lo que quiere decir, cliente ignora a empresa a no ser que no tenga otra opción”.
  2. El silencio es muy mala señal en el ámbito empresarial. Si es una empresa cercana a los medios de comunicación, éstos se encargarán de informar de lo que bien les parezca y cada cliente sacará su propia conclusión; la empresa en este punto “pierde el control”. Si es una empresa distante a los medios de comunicación (sea a través de relaciones públicas o de publicidad, e incluso marketing), el silencio además de ser mala señal produce la misma respuesta por parte de su target: silencio.

El pasado mes de octubre escribí un post sobre la comunicación y la crisis. Comunicar hoy día ya no es un lujo para las empresas, es una necesidad.

La crisis supone, para las más inteligentes, oportunidades para reestablecer lazos con los clientes. Muchas empresas bajan la retaguardia o simplemente desaparecen de las trincheras. Esta situación, triste para muchos, puede ser una oportunidad de oro para los que sepan mantenerse y logren comunicar confianza a pesar de todo.

Las empresas de hoy día deben comprender que sus productos y servicios, y en definitiva más bien deberíamos hablar de marcas (para quien haya creado ese concepto), se dirigen a personas y que por lo tanto la comunicación debe respirar ese aire personal.

Tanto oímos hablar hoy día de la publicidad 2.0, la comunicación 2.0… Tanta terminología en la que un montón de empresas intentan sumergirse, olvidando que el primer chip ha de estar activado: invertir en conocer su entorno, a su target, crear una relación. No me cabe en la cabeza una comunicación que intenta ser 2.0 (o como quieran llamarla) cuando ni siquiera ha hecho el leve esfuerzo de ser “0.0”, tomando como partida saber a quién quiero dirigirme, por qué, qué puedo aportar, etc.

Creo que invertir en personas debería ser una prioridad latente en todos nosotros; igual así mejoraban un par de cosas. He tenido el privilegio de contar con buenos maestros, desde mi trabajo, hasta varios amigos más cercanos y empezando por mi propia familia. Es cuestión de seguir aprendiendo y mantener el compromiso.

Él la llama “la empresa sensual”

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Y, por ahora, tiene razón. En las dos últimas décadas hemos visto una evolución importante en muchas empresas de distintos sectores. Esta evolución responde a los cambios que igualmente está viviendo la sociedad. Estos cambios afectan no sólo a los productos, a su política de precios o de costes, sino que además lo hace significativamente a su forma de comunicar y de expresar el sentir de su imagen e identidad corporativa.

Hace unas semana di un paseo por las tiendas del triángulo verde y, como parte de la rutina, pasé por la sección de libros (que, como de costumbre, deja mucho que desear) y luego por la de música (más de lo mismo). Echándole una ojeada a los libros vi uno del que había pasado en varias ocasiones, “La Empresa Sensual“, de Jesús Vega de la Falla, y viendo parte de su biografía vi que el autor había sido “Director de Recursos Humanos del Grupo Inditex (Zara, Pull & Bear, Massimo Dutti, Bershka, Stradivarius, Oysho, Zara Home…), donde ha contribuido a su expansión en más de 60 países”.

Total que, al final, decidí comprarlo, por eso de tener un amigo apasionado por los recursos humanos, la gestión de personal, etc., y que además cumplía años esa semana. Claro, antes de regalarlo tenía que leerlo y, entre una cosa y ahora, ahí me queda poquito, pero aún no se lo he dado.

El libro comenta muchas cosas interesantes desde la perspectiva y experiencia de un alto ejecutivo, y además denota cierto feeling a la hora de vincular el mundo de la empresa con las personas que, aunque resulta evidente, muchas veces no recibe toda la atención merecida. Puedes echarle un vistazo a la introducción completa aquí.

Me gustaría destacar un par de cosas que llamaron mi atención y que creo que son, sin más, útiles; pero las llevaré a otro contexto:

Por un lado, la empresa sensual es aquella que busca estimular las sensaciones, a través de estímulos visuales, auditivos e incluso olfativos.  En una tienda como Zara, en Starbucks o en Apple esto resulta más o menos evidente. Pero, hablemos ahora de una página web, sea corporativa o de servicios y productos. ¿Cómo deberían ser? Al final estamos hablando de estimular las sensaciones, páginas dirigas a personas que, sin importar su procedencia, tienen en su top of mind empresas que vinculan como cercanas, atentas, etc. Eso también se transmite con un diseño cuidado, con un diseño que respete y valore la usabilidad, con contenidos focalizados en los usuarios finales y que faciliten al máximo el estímulo de momentos gratos entre ellos -los clientes- y las marcas. Algo me dice que algunos de los tiros Myspace o Facebook fueron por ahí y que la simplicidad de los entornos Google también van por ahí.

Ahora bien, ¿cómo podemos ser “sensuales” en un folleto, en un logotipo, o incluso en un banner? Pues, siguiendo la misma regla. La clave estará en este sentido en acercar lo más que podamos la información y los contenidos a los usuarios, de forma tal que éstos no encuentren impedimentos a la hora de acceder a algunos de los contenidos. Que el logotipo no cause rechazo y que puedan recordarlo y hablar de la marca (valores de actitud hacia la marca, no sólo en cuanto a su imagen), que encuentren la información que buscan en un catálogo de forma prácticamente intuitiva y que el diseño resulte cercano al perfil al que va dirigido, etc.

Por otro lado, la empresa sensual debe mostrar su personalidad. En este sentido, tal como lo entendí, o tal como quise entenderlo, podríamos traducirlo en una frase: saber estar cuando el cliente lo necesita. Esto es demasiado amplio, pero tiene que ver con no ser pesados con los clientes, o responder a tiempo cuando requiere nuestra atención; ofrecerle aquello que necesita, no dejarlo con la sensación de que al final nunca le respondimos, etc. ¿Aplicado al mundo Web 2.0? Toda la basura visual que Facebook ha ido eliminando, así como Myspace, o esos pop ups tan molestos que poco a poco han ido desapareciendo, o es páginas con publicidad tan molestas que tenemos que tragarnos antes de entrar a un sitio, etc.

Una empresa cerca debe mostrarse como tal. La clave inicial para ello es escuchar a sus clientes.

A continuación, el autor también habla sobre no ser demasiado evidentes. “Mi objetivo no es vender. No se trata de sacarle dinero a mi cliente. Se trata de satisfacer su deseo. De compartir placer”, cita el libro. ¿Cómo afecta esto a la empresa? Supongo que habrá varias perspectivas, y más aún comentarios valiosos sobre expertos en la materia, no como yo. Está claro que una empresa es para vender algo. Lo que no está muy claro en muchas empresas es que intentan hacernos creer que quieren compartir placer, hacernos sentir bien, que están cerca, que tienen un soporte técnico atento, que su política de precios piensa realmente en sus clientes…, pero no lo demuestran. Están en su legítimo derecho, pero hemos visto cómo empresas como Apple o Zara o Dell han aprovechado el hecho de ser evidentes complaciendo a sus cliente a través de distintas estrategias, aún cuando todos sabemos que se están forrando, e incluso sabiendo que cometen fallos y que esos errores fastidian, y esas estrategias intentan ser cercanas y leales a sus clientes. Parten, por lo tanto, de la base, no sólo de lo aparente.

Para terminar, el libro, de Empresa Activa por cierto, también habla sobre la importancia de evitar el aburrimiento. Hay una frase que me encanta: “el cliente es infiel por naturaleza”. En este sentido debemos remarcar la importancia del vínculo emocional creado entre marca y cliente, ello a través de nuevos productos, nuevos diseños, de una atención al cliente efectiva y atenta, y mil aspectos más que simplemente hablan de conectar. Es como mantener una relación de amistad, o hasta sentimental, entre la marca y los clientes, donde conocerse para crecer juntos es lo más importante, entre mil cosas más.

Creo que por eso la llama “la empresa sensual”, aunque creo que hoy día en el caso de muchas empresas deberíamos hablar de “la marca sensual”, donde la marca hace una parte y los clientes hacen el resto.

Mundo de relaciones

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Llevo casi una semana sin escribir nada. Decidí desconectar un poco. El móvil porque no me quedaba otro remedio, pero sin Internet. Lo cierto es que se disfruta, y mucho.

El miércoles de la semana pasada salí a Priego de Córdoba para encontrarme con los chicos de la banda. Hace un par de meses se canceló nuestra participación como grupo en uno de los pabellones de Expo Zaragoza (los motivos son ajenos a nuestra voluntad y al de otras bandas), así que Jonathan, como buen líder, propuso que nos fuéramos de camping todos los días previstos para el evento.

Así fue como el jueves por la mañana, temprano para variar, salimos hacia Mojacar, Almería, y descubrimos que a veces montar un par de tiendas de acampar tiene algo de ciencia. Disfrutamos como niños chicos con todo. Desde con los desayunos, hasta los tiempos de reflexión después del desayuno (a casi todos nos tocó compartir algo por la mañana), luego playa, comida, descanso, playa, algo de siesta, más comida, playa, vuelta por ahí, comida, etc.

El objetivo que nos habíamos propuestos: estrechar aún más lazos entre nosotros, seguir invirtiendo en relaciones sólidas, conocernos más (sobre todo a los más nuevos del equipo), y disfrutar todo lo posible. Creo que fuimos incluso más allá. Nos conocimos más, aún los que llevamos más tiempo, aprendimos unos de otros, también se mostraron nuevas canciones para un proyecto que tenemos en mente, se trazaron algunos objetivos a corto plazo, e incluso compartimos más sobre reflexiones aprendidas de la Biblia, creo que más de uno se llevó algún libro para leer (en mi caso sigo luchando con los Océanos azules), etc.

Muchas veces, cuando trabajamos en equipos, tengan el tamaño que tengan, nos olvidamos de lo importante que es invertir en estructuras sólidas de confianza, trabajo, delegación de responsabilidad (desde lavar platos, por ejemplo, hasta cocinar), o simplemente conocernos más. En el caso de Bue·m siempre hemos tenido claro que debemos invertir en nosotros mucho más allá de la música. Intentamos mantener contacto fluido a través del teléfono, durante los ensayos y, cuando tenemos oportunidad, “momentos” de calidad durante varios días juntos.

Los que nos conozcan un poco más sabrán que yo estoy en Granada, Juan Pablo en Priego de Córdoba (aunque se muda a Sevilla), Marcos en Córdoba y el resto en Sevilla. Llevamos sumergidos en esta dinámica unos 4-5 años y gracias a Dios aquí seguimos. Jonathan, como líder, ha procurado e insistido muchísimo en la relación entre nosotros más allá de la música. Y, más de uno habremos escuchado su “famosa” frase “yo no busco músicos, sino personas”. Eso se agradece.

La mejor forma de hacer que un equipo prospere en todos los sentidos, creo que se da, desde la “no experiencia”, invirtiendo en las relaciones. Ya colgaré las fotos en nuestra página web en Facebook, MySpace y Flickr.

De vuelta a la otra realidad, pasaré un par de días más en casa de mis padres (que por cierto, andan de viaje), contestaré unos cuantos e-mails pendientes, colgaré las fotos de nuestra escapada cuando las tenga… Ya he contestado a todos los mensajes en Facebook e incluso “vidajeneé” algunos comentarios en varias fotos;). Todo esto también forma parte del mundo de las relaciones, ¿no?

Written by Josías De La Espada Sempris

25 agosto 2008 at 2:58 pm