Va de comunicación.

Blog personal de Josías De La Espada Sempris

¿Daremos con la nota?

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Hace unos días comentaba que tenemos música hasta en la sopa. Consumimos más y más música. Es una realidad que se ve totalmente acompañada por otra: cómo cobrar a “alguien” por la música escuchada. Da igual quién sea, pero la cuestión es que algún actor debe pagar su participación en la obra. Es lo justo.

No es una novedad ver que las discográficas ya no pueden operar como antes. El sistema en sí no es malo, dado que ofrecen un soporte que nos permite acceder a la música y facilitan la creación de la misma. El problema es que de forma natural nos hemos acostumbrado a acceder a los contenidos de forma instantánea, sin importar donde estamos, sin pensar en lo tedioso que es almacenar discos y discos o MB y MB y, por supuestado, hay que considerar el carácter global de los contenidos. Nos hemos habituado a contar con la colaboración de otros para saber más sobre un tema musical e incluso para crearlo, y eso me gusta. A estos pequeños problemas debemos añadir que, en función del carácter cultural de cada zona, es probable que “free,” palabra mágica y a la vez tan universal, adquiera mayor protagonismo.

Al pensar en música a través de Internet, ya sea vía dispositivos móviles u ordenadores, pensamos automáticamente en que es de una u otra forma gratis o, como mínimo, mil veces más barato. En parte es cierto. En vez de tener que pensar en gastos de duplicación, cadena de distribución… en Internet nos centramos únicamente en subir los archivos a las plataformas deseadas…, en algunos casos se podrán escuchar en menos de 24 horas. Esto es más barato, pero no gratis. No es gratis cuando sumamos además comunicación y marketing y todo lo que ello engloba.

Una empresa como Spotify ha de asumir, entre muchos otros, el coste por cada reproducción de un tema musical: royalties+streaming. Seguramente habrás oído hablar de Pandora, aquella gran iniciativa que nos permitió escuchar buena música hasta que nos cerraron el grifo a los residentes fuera de EEUU. ¿Sabes cuántos usuarios tiene? Aproximadamente 80 millones. Sus aplicaciones móviles han sido descargadas más de 50 millones de veces en Estados Unidos. ¿Ingresos? $90,1 millones de dólares en el primer trimestre de 2010. ¿Pérdida neta? $0,3 millones. Una empresa con un modelo de negocio basado sobre todo en publicidad, que supone más del 80% de sus ingresos. Pero el punto clave es saber cuánto ha pagado a los dueños de los derechos de la música emitida desde 2007. Más de $100 millones de dólares.

Tal como Pandora hace unos años o Spotify hace unas semanas, Last.FM fue otras de las grandes en cambiar drásticamente. De un modelo basado en publicidad + freemium pasaron a premium. Un software que funcionaba prácticamente a la perfección y que nos permitía escuchar, además de los intérpretes deseados, otros similares. La razón fundamental es la misma para todas estas empresas:

  1. La música no es gratis.
  2. No estamos acostumbrados a pagarla.

Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña ha tenido el tema muy pendiente esta semana y vale la pena leer lo que tiene que decir, más aún cuando está de lleno en el sector, vía Yes.fm.

Creo que el panorama tiene mucho que dar, desde nuevos modelos de negocio hasta contenidos que superen incluso la calidad ofrecida hoy día. Cuando hacemos las presentaciones de Sezion hay algo que me gusta contar: la música, al igual que la creatividad e Internet, no conoce fronteras; a veces ni siquiera entiende de idiomas. En nuestro caso, sí entiende de la aportación de otros protagonistas para crear eso que tanto nos apasiona. Hemos dedicado tiempo en pensar cuáles son las fórmulas para nuestro modelo de negocio y cada vez surgen más y mejores puntos que creemos aportarán cierto vigor a este sector que aún tiene mucha madera por cortar. Sobran las ganas de que lancemos y veamos cómo interactúa nuestro modelo de negocio con este ecosistema, que no solamente se basa en la música en sí, sino que además está totalmente conectado con otros sectores.

Hay algo que me encanta: el usuario es, más allá de lo meramente cultural o geográfico, global. La cuestión está en dar con la nota que le gusta escuchar.

Written by Josías De La Espada Sempris

28 abril 2011 a 3:55 pm

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