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Blog personal de Josías De La Espada Sempris

Cuestión de pasión

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Ayer por la noche el viaje de vuelta a casa fue más interesante que de costumbre. Quienes me conocen más saben que detesto viajar en autobús, pero hay veces que no hay más remedio. El día de ayer lo pasé en Algeciras, con unos amigos a quienes tenía muchas ganas de ver. De regreso a casa de mis padres en Málaga, donde estoy pasando unos días de vacaciones, escuché de forma obligada la conversación de un grupo de amigas sobre su perspectivas laborales.

Al final se resumía en qué motivaba su vida laboral. Por un lado, la pasión. Aquéllo que hemos anhelado, que nos ayuda a trabajar más animados, incluso cuando los días están llenos de nubes. Por otro, trabajar porque sí, porque hay que pagar facturas y, obviamente, hay que comer. Y, por último, trabajar para ganar dinero a toda costa, no importa las horas que haya que echar, la familia queda relegada a un segundo plano, así como la dichosa vida social.

Esto me hizo recordar un  post de Alejandro Suárez titulado El mérito de emprender en España. Algunas frases interesantes:

En España se premia el inmovilismo. Emprender no tiene premio, en ocasiones es sólo una última salida, una búsqueda del autoempleo cuando el tema se torna tan feo que no se ven otras opciones a medio y largo plazo. Pero también existe el emprendedor, el que su profesión es exactamente esa, emprender, es un emprendedor vocacional, no sirve o no quiere trabajar para terceros y seguirá emprendiendo nuevos proyectos toda su vida; con mayor o menor acierto, pero lo hará porque no sabe hacer otra cosa; solo emprender.

Luego hay una que merece ser el título de algún libro, o bien titular de algún post:

Lo que no cabe ninguna duda es de que este país necesita más emprendedores, más iniciativa, más innovación y posiblemente menos funcionarios de espíritu.

Desde la no experiencia, creo que debe haber de todo, de forma tal que en conjunto nos podamos complementar. Lo que sí falta es una cultura del esfuerzo continuo. De hecho, palabras como esfuerzo, sacrificio, beneficio, calidad de vida, conciliación familiar, entre otras, no chocan en absoluto entre sí. Son totalmente compatibles y se necesitan las unas a las otras.

Quizás no hemos aprendido a verlas como un todo, que finalmente se traduce en un progreso constante, pase lo que pase, y ese progreso se vertebra en el resto de la sociedad. Por ejemplo, la cultura protestante se caracterizó por el trabajo bien hecho, por el esfuerzo latente, e incluso por la honestidad. Da la casualidad de que los países más ligados al catolicismo hemos perdido parte de todo eso, y que esa responsabilidad reposa en los hombros de unos cuantos que, si bien se cuentan con varias manos, no son suficientes para contagiar al resto de la población. En buen panameño, es la cultura del “juega vivo”.

En los últimos años hemos visto un curiosísimo movimiendo emprendedor en España. Se ha levantado una conciencia colectiva en diversos sectores que poco a poco ha sabido contaminar parte de esa chispa a otros que, con mayor o menor acierto, han añadido su granito de arena a la “mini” causa. Y no es fácil.

Ser emprendedor tiene toda la pinta de ser algo cansado y de mucho sacrificio. Parte del proceso lo he vivido en mis propias carnes y continuaré en la misma línea. Primero te acusa la experiencia y en algunos casos incluso la edad, como cuando hace 8 años empezamos unos amigos y yo un proyecto online que finalmente abandonamos.

Cuando no es tu prioridad, algo falla y desaparece, como cuando hace tres años apostamos por un canal temático online, que abandonamos de forma “automática” sin darnos cuenta (aunque en más de una ocasión hemos pensado en retomarlo, porque tenemos más experiencia en diversos campos).

Y luego las facturas, cuando no puedes dedicarte al 100% al proyecto porque tienes que comer, pagar facturas y cumplir con tus responsabilidades. En esta fase estoy ahora, pluriempleado por mi persona, pero apostando en firme desde hace más de un año por un proyecto que avanza y que me mantiene despierto y rodeado de un buen equipo.

¿La diferencia? Ahora sí es mi prioridad, estoy bien acompañado, el apoyo de mi familia es al 100% y en general hay más recursos, tanto económicos como de personas claves, con los que contar.

De hecho, me resulta curioso y alentador cada vez que algún amigo me pregunta cómo nos va con “el proyecto”, aunque muchas veces no entiende muy bien de qué va, pero creo que sí percibe la pasión y empeño que estamos poniendo en él. Por citar algún ejemplo, mis propios jefes me preguntan cómo lo llevamos, cómo van los avances, etc. O, inclusive, el otro día le escribí a un amigo y asesor sobre un nuevo avance y de inmediato me llamó desde EE.UU. para apoyarnos.

A todas esas personas que invierten en las locuras de otras porque sí, simplemente gracias, porque forman parte de la misma actividad y porque nos ayudan a crecer.

Opciones laborales varias, e incluso alguna proposición decente, pero creo que algo que ocupa tanto tiempo en nuestra vida debe mantenernos apasionados, porque de lo contrario se convierte en una carga.

Written by Josías De La Espada Sempris

16 agosto 2009 a 2:09 pm

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