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Cuestión de pasión
Ayer por la noche el viaje de vuelta a casa fue más interesante que de costumbre. Quienes me conocen más saben que detesto viajar en autobús, pero hay veces que no hay más remedio. El día de ayer lo pasé en Algeciras, con unos amigos a quienes tenía muchas ganas de ver. De regreso a casa de mis padres en Málaga, donde estoy pasando unos días de vacaciones, escuché de forma obligada la conversación de un grupo de amigas sobre su perspectivas laborales.
Al final se resumía en qué motivaba su vida laboral. Por un lado, la pasión. Aquéllo que hemos anhelado, que nos ayuda a trabajar más animados, incluso cuando los días están llenos de nubes. Por otro, trabajar porque sí, porque hay que pagar facturas y, obviamente, hay que comer. Y, por último, trabajar para ganar dinero a toda costa, no importa las horas que haya que echar, la familia queda relegada a un segundo plano, así como la dichosa vida social.
Esto me hizo recordar un post de Alejandro Suárez titulado El mérito de emprender en España. Algunas frases interesantes:
En España se premia el inmovilismo. Emprender no tiene premio, en ocasiones es sólo una última salida, una búsqueda del autoempleo cuando el tema se torna tan feo que no se ven otras opciones a medio y largo plazo. Pero también existe el emprendedor, el que su profesión es exactamente esa, emprender, es un emprendedor vocacional, no sirve o no quiere trabajar para terceros y seguirá emprendiendo nuevos proyectos toda su vida; con mayor o menor acierto, pero lo hará porque no sabe hacer otra cosa; solo emprender.
Luego hay una que merece ser el título de algún libro, o bien titular de algún post:
Lo que no cabe ninguna duda es de que este país necesita más emprendedores, más iniciativa, más innovación y posiblemente menos funcionarios de espíritu.
Desde la no experiencia, creo que debe haber de todo, de forma tal que en conjunto nos podamos complementar. Lo que sí falta es una cultura del esfuerzo continuo. De hecho, palabras como esfuerzo, sacrificio, beneficio, calidad de vida, conciliación familiar, entre otras, no chocan en absoluto entre sí. Son totalmente compatibles y se necesitan las unas a las otras.
Quizás no hemos aprendido a verlas como un todo, que finalmente se traduce en un progreso constante, pase lo que pase, y ese progreso se vertebra en el resto de la sociedad. Por ejemplo, la cultura protestante se caracterizó por el trabajo bien hecho, por el esfuerzo latente, e incluso por la honestidad. Da la casualidad de que los países más ligados al catolicismo hemos perdido parte de todo eso, y que esa responsabilidad reposa en los hombros de unos cuantos que, si bien se cuentan con varias manos, no son suficientes para contagiar al resto de la población. En buen panameño, es la cultura del “juega vivo”.
En los últimos años hemos visto un curiosísimo movimiendo emprendedor en España. Se ha levantado una conciencia colectiva en diversos sectores que poco a poco ha sabido contaminar parte de esa chispa a otros que, con mayor o menor acierto, han añadido su granito de arena a la “mini” causa. Y no es fácil.
Ser emprendedor tiene toda la pinta de ser algo cansado y de mucho sacrificio. Parte del proceso lo he vivido en mis propias carnes y continuaré en la misma línea. Primero te acusa la experiencia y en algunos casos incluso la edad, como cuando hace 8 años empezamos unos amigos y yo un proyecto online que finalmente abandonamos.
Cuando no es tu prioridad, algo falla y desaparece, como cuando hace tres años apostamos por un canal temático online, que abandonamos de forma “automática” sin darnos cuenta (aunque en más de una ocasión hemos pensado en retomarlo, porque tenemos más experiencia en diversos campos).
Y luego las facturas, cuando no puedes dedicarte al 100% al proyecto porque tienes que comer, pagar facturas y cumplir con tus responsabilidades. En esta fase estoy ahora, pluriempleado por mi persona, pero apostando en firme desde hace más de un año por un proyecto que avanza y que me mantiene despierto y rodeado de un buen equipo.
¿La diferencia? Ahora sí es mi prioridad, estoy bien acompañado, el apoyo de mi familia es al 100% y en general hay más recursos, tanto económicos como de personas claves, con los que contar.
De hecho, me resulta curioso y alentador cada vez que algún amigo me pregunta cómo nos va con “el proyecto”, aunque muchas veces no entiende muy bien de qué va, pero creo que sí percibe la pasión y empeño que estamos poniendo en él. Por citar algún ejemplo, mis propios jefes me preguntan cómo lo llevamos, cómo van los avances, etc. O, inclusive, el otro día le escribí a un amigo y asesor sobre un nuevo avance y de inmediato me llamó desde EE.UU. para apoyarnos.
A todas esas personas que invierten en las locuras de otras porque sí, simplemente gracias, porque forman parte de la misma actividad y porque nos ayudan a crecer.
Opciones laborales varias, e incluso alguna proposición decente, pero creo que algo que ocupa tanto tiempo en nuestra vida debe mantenernos apasionados, porque de lo contrario se convierte en una carga.
Obsesión por el cliente
Recientemente Amazon anunció la compra de Zappos por la asombrosa cantidad de $847.000.000. Increible. Según Seth Godin, ese par de dólares viene justificado por los siguientes puntos:
- Una cultura empresarial diferente (donde gente genial decide trabajar).
- Relaciones con nuevos clientes establecidas mediante permiso.
- Un modelo de negocio remarcable, que da de qué hablar.
- Una historia que se expande.
- Liderazgo.
Durante años se ha criticado el desempeño de Amazon en el mercado. En la actualidad, la empresa se ha transformado en un híbrido global online/offline que ofrece soluciones más allá de tener un libro/cd/dvd en casa.
Jeff Bezos se pronuncia en un video corporativo sobre la compra de Amazon y explica los factores clave del éxito de la compañía. Después de haberlo visto, añadiría un sexto punto a la lista de Seth Godin: obsesión por el cliente. En el video, Bezos resume “todo” lo que, según dice, sabe de comercio electrónico. Obviamente, sabe más, pero se explica muy bien y sirve para tomar nota:
- Céntrate en el consumidor. “Obsees over customers”. Según Bezos, entre la obsesión por los competidores y la obsesión por los clientes, siempre han elegido al cliente. Bueno, tampoco es a rajatabla, pero sí han hecho grandes esfuerzos por conocer más al cliente y ofrecerle “lo que quiere” cuando supuestamente quiere. Tal como comenta Bezos en el video, este fue uno de los factores claves que motivó la adquisición de Zappos. Una marca líder en el detalle hacia sus clientes, empleados y hacia ella misma. Todo esto se traduce en varios dígitos seguidos por un punto. Una inversión a largo plazo.
- Inventar, crear. Es importante escuchar al consumidor, pero no siempre dirá todo. Por lo tanto, es importante inventar en beneficio del consumidor. Así surge, por ejemplo, Kindle, o Amazon S3, etc. Es la cultura de la innovación. En este sentido, Rodolfo Carpintier apunta “Es importante el cambio de paradigma para avanzar pero sólo si éste beneficia al cliente. Cambiar porque parezca que hacemos algo puede ser desastroso”.
- Pensar a largo plazo. Durante años Amazon ha sido criticada por no obtener, aparentemente, todo el beneficio que debía. Bezos piensa que toda empresa que quiera ser innovadora y centrarse en el cliente debe aprender a pensar a largo plazo.
- Siempre es el día 1. Un nuevo día para estar pendientes de qué quiere el cliente, una nueva oportunidad para innovar, e incluso me atrevería a decir que es un nuevo día para corregir errores y continuar por nuevas líneas. En definitiva, para continuar.

Tony Hsieh, CEO y fundador de la Zappos. Factor clave para que Amazon la comprara: su obsesión por los clientes y empleados.
Además de lo dicho, el video en sí es una pieza de comunicación corporativa que, a mi entender, busca:
- Explicar por qué Amazon adquiere Zappos.
- Transmitir la filosofía empresarial de Amazon.
Un tono desenfadado, en un ambiente relajado, hablando desde la humildad de la experiencia… Una clase en menos de 10 minutos que expresa bajo la premisa de la síntesis factores determinantes en los negocios online.
Tomo nota.
10 consejos para quebrar tu StartUp (Alejandro Suarez)
:p. Descuida, no son míos. Si tienes ganas de esbozar un par de sonrisas o echarle ganas a una buena carcajada… recomendable lectura la del post de Alejandro Suarez: 10 consejos para quebrar tu StartUp.
Por mi parte, tomo nota.
Equipo
Los que me conocen mejor saben que me apasiona la música. Desde hace cinco o seis años toco batería en Blue·m. Ha sido una experiencia sin ningún tipo de desperdicio. Conocer gente, hacer muy buenos amigos, visitar varios sitios, cansados pero divertidos fines de semana de ensayo… montar y desmontar, muchas horas de coche (y ellos de avión cuando fueron a EEUU) y, por supuesto, los directos y grabar un disco… Un privilegio.
Otro gran privilegio ha sido aprender muchos tips de liderazgo de equipos de la mano de personas claves como Jonathan Mckinley, quien lidera la banda, e incluso de Miguel Ángel Cano, Juanjo Chaparro y otros, todos relacionados con la industria.
Hace un año y medio dedicí regresar al barco de la aventura online e iniciar un proyecto junto con un amigo. Ha sido un periodo cansado pero muy gratificante. De forma natural, según creo, asumí el liderazgo del proyecto y poco a poco me he dado cuenta de que muchas de las cosas que aplico las he aprendido de los buenos líderes que he tenido en mi entorno.
Si bien es cierto que hay liderazgos y liderazgos, en mi caso es hacer todo lo posible para que nuestro proyecto salga adelante. El proyecto lo iniciamos dos personas y pasamos meses buscando a otras que cumplieran con el perfil que buscábamos. Algunos puntos que considero clave desde la poca experiencia:
- Es una decisión. De lo contrario nunca se llega al interior de la piñata.
- Es necesario que las personas del equipo asuman tu rol, aunque sean tus amigos.
- Unido a esto, es importante que todos asuman su papel. De lo contrario no se avanza.
- Es fundamental delegar. En nuestro caso, inicialmente hemos dividido las funciones en tres grandes áreas: Dirección de arte y creatividad, Comunicación y Marketing, tecnología. O, dicho de otra forma: toda la parte de creatividad, todo lo que tiene que ver con hacer rentable el proyecto y crear el producto, y todo lo que tiene que ver con ceros, unos y tecnología.
- Motivar. Velar por el estado anímico del equipo, invertir en el interés, invertir en pasar tiempo con ellos incluso fuera de las reuniones de proyecto… Hay días muy duros, temporadas cansadas a nivel personal y profesional, pero hay que seguir adelante. Un buen equipo se implica en este apartado, no es responsabilidad exclusiva del “líder”, o por lo menos esa es mi opinión. Transmitir cuando se ha avanzado o incluso cuando una persona relevante está dispuesto a echar una mano en el proyecto. Felicitar por el buen trabajo hecho, meter caña cuando hay que trabajar más…
- Implicación. Muy relacionado con el punto anterior. La semana pasada estuvimos los tres en Iniciador Granada. En el tiempo de networking escuché a mis compañeros hablando con otro de los asistentes sobre nuestro proyecto. Se veían ilusionados y sobre todo implicados. Aunque no soy el mejor para el networking, me gustan esos eventos. A ellos no tanto, sin embargo ahí estaban, haciendo preguntas, defendiendo su campo y estableciendo contactos.
- Estar más o menos al tanto de cada área. En mi caso no soy un experto en tecnología y me temo que nunca lo seré, pero sí puedo ponerme al día en ciertas cuestiones que me permitan entender en qué están trabajando.
- Formación. Relacionado con el punto anterior. En mi caso, uno de los motivos por los que estoy haciendo el Postgrado en Marketing Digital es porque vi que tenía aplicación práctica y directa sobre nuestro proyecto; además, es otra de mis pequeñas grandes pasiones. A la par de todo esto… libros, etc.
- Trabajar por objetivos. Fechas, proyectos o como sea más eficaz para cada grupo. Ayudará a mantener el ritmo de trabajo.
Hay muchísimas más cosas, pero hay mucho más por aprender. Recuerdo con especial cariño que hace un mes y medio nos visitó Miguel Ángel Cano, músico, pedagogo y productor musical con una experiencia bárbara en la industria. El verano pasado se ofreció a ayudarnos cuando le presenté nuestro proyecto; luego, aprovechando mi asistencia a Evento Blog, quedamos en Sevilla para entrar en más detalles, y después de varios e-mails y llamadas nos visitó acá en Granada.
Este encuentro era fundamental para mí. Quería que los chicos lo conocieran. Llevaba tiempo hablándoles de él y de sus consejos pero, dado que no domino todas las áreas, se perdía mucha información en el transcurso. Además, hubo un momento clave. “No hubiese venido si no creyera en este proyecto”. Estas palabras no sólo me alentaron a mí, sino que además al resto del equipo.
Lo mejor de todo es que al final es cuestión de equipo. Adelante.
El gran pequeño detalle olvidado
Hace un buen número de meses leí “No es por el café”. Vale, muy probablemente estaré llegando al punto del “cansinismo ilustrado” – creo que he hecho esta mención en más de una ocasión- pero la cuestión es que hoy viene a cuento.
Sé que entre los verdaderos amantes del café Starbucks no está entre las 10 primeras búsquedas de marcas en el cerebro, pero también sé que tienen de qué alardear. ¿Saben cuántos Starbucks hay en el mundo? Más de 9200 que se dedican a vender momentos agradables bebiendo café, y muchos otros valores (comercio justo, ecología, bienestar laboral, etc.). ¿Quién diría que se puede hacer tanto con un par de semillitas?
No recuerdo la frase exacta, pero Howard Behar, autor del libro en cuestión, cita un par de líneas que describen parte de la filosofía corporativa de la compañía. Esta está marcada por varios puntos entre los que se encuentra no ser una empresa más del montón. Tienen que ser diferentes, tienen que marcar la historia. De ahí viene el título del libro, No es por el café, y es cierto porque su café no es para tanto.
Hará un par de semanas que leí una frase en otro libro. Me dejó un poco fuera de combate, más que nada porque no la entendí a la primera:
La importancia es cuestión de tiempo: aquello que se olvida en el transcurso del tiempo es de poca importancia. Lo que se recuerda para la eternidad es de enorme importancia.
Inmediatamente pensé que el autor se estaba equivocando. ¿Cómo era eso de que sólo tiene importancia lo que se recuerda para la eternidad? ¿Y qué pasa con todo lo que hago con mi tiempo? ¿No es importante?
En fin, empecé a darle vueltas al tema. Para sorpresa de más de uno, el otro día salí a correr con un amigo. Descuiden, tan cierta es la afirmación anterior como tan cierto es que no aguanté más de 10 minutos seguidos trotando. La cuestión es que me sorprendió muchísimo una frase que comentó en medio de una conversación. Fue algo así como que para él estar en forma era un punto importante, entre otras cosas, porque algún día le gustaría hacer ejercicio con sus hijos. Ya saben, eso de jugar fútbol, salir a correr y esas cosas que hacemos los hijos. Es decir, pasar tiempo con ellos.
Tanta cosa sólo para decir que todo está determinado por pequeños detalles, detalles hacia los demás. Resulta increíble. Desde la gran empresa hasta las personas que muchas veces no llegamos a conocer del todo, e incluso las que sabemos que algún día conoceremos porque formarán parte de nuestra propia familia, todo está determinado por pequeños detalles hacia ellos.
Mi padre tiene la buena costumbre de dar buenos consejos. Uno de ellos, la semana pasada, fue que hemos sido equipados para hacer lo bueno. En el fondo no es una gran novedad, pero sí un gran pequeño detalle olvidado.
Desde el “buenos días” que quita algo de hambre al mal humor del vecino, hasta estar disponible para cualquier amigo/conocido/familar/etc. siempre que surja la oportunidad. Los que me conocen mejor saben que soy fan del libro de Proverbios, y aquí va uno:
Proverbios 3:27-28
27 No niegues un favor a quien te lo pida,
si en tu mano está el otorgarlo.
28 Nunca digas a tu prójimo:
«Vuelve más tarde; te ayudaré mañana»,
si hoy tienes con qué ayudarlo.
Aquí sólo veo dos condiciones:
- “…si en tu mano está el otorgarlo”.
- “…si hoy tienes con qué ayudarlo”.
Nada, ahí lo dejo. Creo que se entiende. Esos pequeños grandes detalles forman montañas en la vida de los que nos rodean, en especial los más cercanos. Se me ocurre que es una buena forma de aliviar la dichosa crisis, ¿no?.
¡Motívame… please!
Hay expertos en la materia, y desde luego más de uno queremos aprender de ellos. Ayer le presté un libro a un amigo. Seguro que más de uno lo ha leído. Fish! es uno de esos libros breves que se leen en un par de sentadas y de los que al terminar te deja con cierta sensación de satisfacción por haber aprendido un par de cositas nuevas, o simplemente porque ha ayudado a activar algún “chip” en tu cabeza, o porque por fin terminaste un libro.
No dice grandes verdades, pero sí que despierta cierta curiosidad por saber cómo puedes motivar a un equipo de personas totalmente desmotivado, que trabaja o realiza funciones desganado.
La protagonista del libro es Mary Jane Ramirez. Su nueva función en la empresa es encargarse del denominado “basurero de energía tóxica”. No es un basusero como tal; es un equipo de personas. No hay que echarle mucha imaginación al asunto para saber de qué tipo de equipo se trata. Empleados desanimados, malhumorados, que contestan groseramente al teléfono y que trabajan atrasados… En definitiva, improductivos.
Cada empleado con su singular situación, cada uno con su contexto familiar e incluso económico; Mary Jane, la protagonista, también. Un día cualquiera descubrió una pescadería en el mercado de abastos de Seattle. Se trata del famoso Pike Place Fish Market, conocido por su amena dinámica de trabajo (ver live cam, galería de fotos, etc.), con un ambiente relajado, divertido y enriquecedor, según deduzco.
Empleados contentos, clientes contentos y sorprendidos = aumento de las ventas; por algo es el más famoso del mundo, según veo. Mary Jane hace amistad con uno de los vendedores de pescado y este se convierte en su “asesor”. Habla sobre cuatro principios claves:
- Siempre se puede elegir cómo se hará el trabajo.
- El trabajo puede ser divertido.
- Compromete a los clientes. No los amargues, alégrales el día.
- Compromiso.
Ahora mismo mi amigo está dándole al coco buscando soluciones para motivar a un equipo de personas. Doy fe de que ha leído distintos materiales, ha preguntado y no deja de pensar en cómo ayudarles a realizar su cometido animados y siendo productivos. Está, además, en este preciso momento buscando videos en inglés y español para presentárselo a, como los llama él, “sus chicos”.
Así mismo doy fe de que no es algo puntual, por cuanto lleva ya varios meses con este tema y formándose para poder cumplir con su cometido. Compromiso. Y, lo más curioso es que no siempre es obtener el mejor resultado tangible, en el caso de los deportes, sino un cambio de actitud y un estilo de vida en general… Costumbres, etc.
He aprendido varias cosas tanto de él como de distintos materiales y de otras personas. Para empezar me quedo con una, escuchar. Conocer la necesidad de tu equipo y saber qué piensan, por qué actúan así. En base a ello buscar soluciones, analizar posibles vías, pedir consejo.
Luego, incluirte en el reto. No se trata, tal como en Fish!, del problema de los miembros del equipo, sino más bien del problema de todos, por cuanto afecta a la productividad general. Por eso me gusta y sosprende cuando mi amigo habla de “sus chicos”, porque transmite que está involucrado en el proyecto de principio a fin.
Nunca lo he escuchado “hablando peste” de ellos. No los conozco pero sé más o menos cómo es su perfil por lo que él me ha contado. Es decir, conoce a sus chicos, jóvenes deportistas, y eso lo mueve a buscar soluciones.
Aún me queda muchísmo por aprender en este sentido, y me encanta la idea de ir aprendiendo desde ya cómo liderar de forma efectiva un equipo, cómo implicarme en el proyecto, cómo conocer sus necesidades y juntos trabajar en el mismo aportando valor.
Me pregunto cómo será liderar en este preciso momento equipos desmotivados por la crisis y que ven peligrar sus puestos de trabajo. O más bien, me pregunto cómo liderarlos de forma efectiva en estos momentos.
Otro tipo de inversión
Como casi todos los miércoles desde hace varias semanas, hoy almorcé con un gran amigo para hablar de nuestras cosas, saber cómo estamos, aconsejarnos y todo eso que bien hacen en llamar amistad. La rutina es casi siempre la misma. Uno de los dos (lo cierto es que casi siempre él, porque no le gustan los sitios que elijo :p) elije un sitio donde tomar unas cuantas tapas, pedimos algo y mientras vamos hablando.
Hoy ocurrió algo curioso. Ambos terminamos hablando del mismo tema. Vale, lo curioso no es que terminásemos hablando del mismo tema, sino que éste estuviese en consonancia con una de las campañas de comunicación interna en la que ahora estamos trabajando. Quizás que lo haga yo tiene algo más de sentido, por eso de la desformación profesional, pero me sorprendió muchísimo la pasión con la que un joven biólogo se aferró a uno de los temas que surgieron y cómo realmente lo vivía.
Invertir. Hay muchas formas de invertir. Y para los que estén con la mano en la cabeza por ver cómo va la bolsa, o cómo van sus inversiones en bienes y raíces, o en cualquier producto financiero, les daré el grato respiro por un par de segundos.
Mis10promesas.com es una campaña de comunicación interna (aunque abierta al público, como quien dice) preparada para Escuela Internacional de Gerencia. A pesar de todo el panorama que nos rodea en este momento, nunca debe haber excusa alguna para no mejorar, para crecer.
No obstante, tal como versa la web “el Año Nuevo es tradicionalmente la ocasión de formular una declaración de buenas intenciones, como dejar de fumar o ponerse a dieta, pero una de cada tres promesas son abandonadas al cabo de una semana, según un sondeo publicado recientemente”.
La acción propone a alumnos, antiguos alumnos, profesores, colaboradores del centro, familiares y a otros, que elijan 9 promesas entre una lista para este nuevo año. Pero, unido a esto, da la posibilidad de proponer una promesa que cumplir este nuevo año.
Mi elección fue la siguiente:
- Perder miedo a experimentar.Recordar que la experiencia siempre es útil.
- Pasear sin rumbo por una gran ciudad una vez al año.
- Crear iniciativas innovadoras que aporten valor a mi entorno.
- Seguir creciendo. Vivir con intensidad. Mantenerme activo. Aprender algo nuevo todos los días.
- Entregar lo mejor de mí mismo.
- Aprender a expresarme mejor y mejorar mis habilidades para exponer mis ideas en público.
- Escuchar más que hablar.
- Dejar que fluya mi creatividad.
- Cumplir mis promesas. Comprometerme a llevar a cabo todo lo que me propongo.
- Invertir más en las personas y en mis amistades de forma personal.
La conversación con mi amigo giró en torno a la última promesa, “invertir más en las personas y en mis amistades de forma personal”. Es mi promesa, mi aportación a la lista, para este nuevo año 2009. Demasiadas veces se nos olvida la importancia de invertir en las personas, sobre todo en los más cercanos. Se nos olvida que, en cualquier ámbito, es importante saber escuchar, saber analizar lo que escuchamos, conocer más a las personas con las que nos relacionamos y saber cómo responder a sus necesidades, o simplemente cómo y cuándo guardar silencio.
En el mundo empresarial pasa “exactamente igual” que en el personal. Visto por encima, encuentro dos grandes diferencias:
- La comunicación de la empresa, en especial de las pequeñas y medianas empresas (pymes), tiende a ser unidireccional: “empresa habla a cliente lo que quiere decir, cliente ignora a empresa a no ser que no tenga otra opción”.
- El silencio es muy mala señal en el ámbito empresarial. Si es una empresa cercana a los medios de comunicación, éstos se encargarán de informar de lo que bien les parezca y cada cliente sacará su propia conclusión; la empresa en este punto “pierde el control”. Si es una empresa distante a los medios de comunicación (sea a través de relaciones públicas o de publicidad, e incluso marketing), el silencio además de ser mala señal produce la misma respuesta por parte de su target: silencio.
El pasado mes de octubre escribí un post sobre la comunicación y la crisis. Comunicar hoy día ya no es un lujo para las empresas, es una necesidad.
La crisis supone, para las más inteligentes, oportunidades para reestablecer lazos con los clientes. Muchas empresas bajan la retaguardia o simplemente desaparecen de las trincheras. Esta situación, triste para muchos, puede ser una oportunidad de oro para los que sepan mantenerse y logren comunicar confianza a pesar de todo.
Las empresas de hoy día deben comprender que sus productos y servicios, y en definitiva más bien deberíamos hablar de marcas (para quien haya creado ese concepto), se dirigen a personas y que por lo tanto la comunicación debe respirar ese aire personal.
Tanto oímos hablar hoy día de la publicidad 2.0, la comunicación 2.0… Tanta terminología en la que un montón de empresas intentan sumergirse, olvidando que el primer chip ha de estar activado: invertir en conocer su entorno, a su target, crear una relación. No me cabe en la cabeza una comunicación que intenta ser 2.0 (o como quieran llamarla) cuando ni siquiera ha hecho el leve esfuerzo de ser “0.0″, tomando como partida saber a quién quiero dirigirme, por qué, qué puedo aportar, etc.
Creo que invertir en personas debería ser una prioridad latente en todos nosotros; igual así mejoraban un par de cosas. He tenido el privilegio de contar con buenos maestros, desde mi trabajo, hasta varios amigos más cercanos y empezando por mi propia familia. Es cuestión de seguir aprendiendo y mantener el compromiso.
Lo sabido: Facebook como canal de comunicación.
No es una novedad, y se ha escrito sobre ello hasta la saciedad. Yo, para variar, quiero soltar un par de líneas sobre ello a modo de reflexión de cosas ocurridas en los últimos días que simplemente me impactaron.
Este fin de semana estuve en Antequera (Málaga) en una especie de cortijo con un grupo de unos 60 jóvenes, con edades comprendidas entre los 15 y los 32 años más o menos. Entre amigos y buenos conocidos compartimos un tiempo más que interesante en el que se nos propuso, entre otros, un reto que me llamó muchísimo la atención.
La primera pregunta fue la siguiente: “¿cuántos de ustedes tienen Facebook?”. Pocas fueron las manos que se quedaron abajo. Entre murmullos y demás historias, la siguiente pregunta giraba entorno a cuál era la forma más fácil de comunicar algo a nuestro grupo de amigos en Facebook de forma tal que todos se enterasen de cosas concretas. Una mayoría importante votó por el famoso “¿Qué estás haciendo ahora?”, otros prefirieron las notas, y otros comentaron algo del muro que no entendí.
Bien, a continuación se propuso el reto: leer un capítulo diario del libro bíblico de Proverbios y decir cuál de los versículos nos impactaron de una u otra forma. Es uno de los libros más conocidos de la Biblia, sobre todo por sus consejos entorno a la sabiduría, inteligencia, respeto, honor, conocimiendo de Dios, honestidad… y muchos de los valores en los que se basan muchas de las filosofías, técnicas, libros, historias…, que nos encontramos a diario. Llevo tiempo dándole vueltas a muchas de estos aspectos.La mayoría de los asistentes eran extranjeros, norteamericanos, lo que acentuaba la presencia de “facebookeros”, y casi todos lo aceptaron. Yo me uní a la iniciativa (esperemos que lo logre
).
Hace un par de semanas leí un post sobre las diferencias entre una red social y una comunidad. No logro recordar dónde lo leí, pero googleando un poco di con un post de Denker Urben que incluía una frase que no tiene desperdicio:
Tal vez la mayor diferencia entre una red social y una comunidad online es la fortaleza de los lazos entre los participantes; en una red social, y en esto Amy Jo Kim tiene toda la razón, si borrás tu perfil o desapareces nadie te va a extrañar pero en una comunidad la partida de un miembro siempre se siente como una pérdida.
En este sentido, vemos cómo las redes sociables facilitan enormemente tareas de comunicación como la citada anteriormente entre grupos de personas que ya se conocen y tienen un contacto dentro de una red social, de forma tal que forman comunidades.
Las redes sociales ofrecen la oportunidad de conectar a personas de todo el mundo, en función de sus gustos, necesidades, habilidades y caprichos. Hemos pasado de una comunicación online unidireccional a una bidireccional, que proporciona feedbacks relevantes entre las personas.
En este sentido, hace unas semanas leí en un post de Carlos Blanco una breve reflexión que hacía Icaro Moyano de Tuenti en Blogs la Conversación el pasado 16 de octubre sobre las redes sociales: son redes de contactos locales, formadas por personas que se conocen.
Eso potencia el evidente éxito que han tenido como herramienta real de comunicación interpersonal. Motivo por el cual se propuso el reto que comentaba sobre Proverbios.
En fin, el versículo elegido para hoy es:
Oirá el sabio y aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo,…Proverbios 1:5 (Versión Reina Valera 1960).
Creo que resume a la perfección cómo debe ser cualquier persona que aspire a crecer, a conocer, a entender, a enseñar, a emprender. A veces no hace falta leerse un buen montón de libros y, como las buenas imágenes, con una frase a veces tienes broches de sobra. Minipunto para Salomón.
Ya no seguirá posteando sobre Proverbios por aquí, sino entre mis contactos en Facebook, o eso por lo menos eso creo. De todas formas, sí recomiendo al primer curioso que pase por aquí que se atreva a echarle un vistazo, porque realmente vale la pena.
Del lujo a la necesidad
Y no me refiero a lo que compramos o dejamos de comprar. Hablo de todo aquello que tiene que ver con generar confianza y comunicar eficazmente en el plano empresarial y, ya que estamos, en el personal.
Esta semana he estado reflexionando un poco sobre qué es la confianza. Es de esas cosas en las que muchas veces no te detienes a pensar hasta que tienes que saber cómo transmitirla o analizar los pasos y mensajes que comunicas para conseguirla. La cuestión es que en el trabajo nos surgió un reto que implicaba, entre otras cosas, transmitir confianza en el mensaje que teníamos que hacer llegar. Normalmente esto no implica un gran “problema”, pero en los tiempos que corren hay que pensar dos veces cada mensaje.
Me di cuenta de que hay mil formas de transmitir confianza. Una persona puede hacerlo a través de su forma de saludar con las manos, con una mirada, con una simple palabra, e incluso con el silencio. También, lo que es aún más significativo para lo que voy a comentar a continuación, puede hacerlo a través de una relación. Todos tenemos amigos y amigos. Nos implicamos en distintos roles en función de la confianza que generan y la que nosotros transmitimos. Esa confianza implica en gran medida, desde mi punto de vista, el grado de amistad al que cada persona puede aspirar y acceder.
En el mundo de la empresa pasa exactamente lo mismo. Si nos paramos a pensar sólo por un momento en aquellas empresas en las que confiamos nos daremos cuenta de que, bien por referencia de otros amigos o bien por la mismísima experiencia, existe una relación basada en distintos momentos en los que de diversas maneras fuimos influidos por esa organización.
Hace poco leí un artículo en The Slogan Magazine que me llamó la atención: Por qué es rentable invertir en comunicación en tiempos de crisis económica. Es una buena pregunta y la respuesta no es nada rebuscada. Me quedo con unos cuantos puntos que creo que son fundamentales para muchas organizaciones.
Por un lado, comunicar ya no supone altos costes para nadie. Acceder a los medios de comunicación hoy día es relativamente barato. De hecho, si tienes algo de chispa puede salirte incluso gratis (aunque, ya que el tiempo vale oro, habría que revisar esta frase). Hay que saber dar en la tecla, con el momento oportuno, los contactos adecuados y los contenidos relevantes (no siempre para ti, sino también para tu target).
Por otro lado, en tiempos de crisis la comunicación debería ser aún más fluida. La crisis supone, para las más inteligentes, oportunidades para reestablecer lazos con los clientes. Muchas empresas bajan la retaguardia o simplemente desaparecen de las trincheras. Esta situación, triste para muchos, puede ser una oportunidad de oro para los que sepan mantenerse y logren comunicar confianza a pesar de todo.
Una administración sabia de los presupuesto pasa además por tener prevista una partida que cubra las necesidades de comunicación de la organización. Esto último afecta a dos perspectivas. La comunicación interna, invirtiendo todo lo posible en el ánimo de los empleados, en que se sientan protegidos y seguros, que vean la utilidad de su trabajo, que vean que están aportando a un gran proyecto, etc. De hecho, si van a ser despedidos y lo saben, dada la complicada situación económica a la que nos enfrentamos, la empresa debe ser prudente y tener tacto con los empleados.
La otra perspectiva afecta a la comunicación externa. Vivimos momentos de incertidumbre, forzada o natural. Los clientes deben percibir empresas sólidas, consolidadas, seguras. Aún a pesar de la crisis, la empresa debe ser capaz de ofrecer comunicación constante en todo aquello que pueda afectar a su reputación, a la actitud hacia la misma. Muchas empresas podrían verse tentadas a bajar la guardia en este sentido. Las inteligentes aprovecharán estos tiempos para consolidarse de cara a sus clientes.
Tal como dice el artículo, “Vivimos en una época en que la comunicación ha pasado de ser un lujo, del que sólo disfrutaban las grandes compañías multinacionales, a convertirse en una necesidad para las empresas”. Comuniquemos pues.
Un estudio realizado por Futurebrand revela que el 58% de las principales empresas españolas no generan suficiente confianza entre sus clientes. La identificación personal entre la empresa y sus clientes es uno de los pilares que posibilitan la confianza entre esos dos grupos, tal como en una relación de amistad. “Las compañías españolas tendrán que seleccionar con quién se quieren identificar y los públicos objetivo más relevantes de mañana no necesariamente son los mismos que hoy”.
Es una tarea pendiente de muchas empresas. Desde las más grande a las más pequeñas. Generar confianza no sólo en tiempso de crisis, sino también en el día a día de la vida de cualquier tipo de empresa. Política de precios, calidad de productos, valor añadido, atención al cliente, soporte técnico… Todo esto se cae si la empresa no sabe comunicar y conectar con sus clientes, de forma continua, honesta y responsable. Son estos, los clientes, los mejores “responsables de comunicacación” de la empresa (junto a los empleados
).
Gratamente sorprendido
No sé si forma parte de la política de Atención al Cliente o si fue iniciativa personal de uno de los empleados del departamento de ventas de tecnología. La cuestión es que hace unos días solicité algo de información al equipo comercial de Amazon S3 (Simple Storage Service), un potente hosting con cuatro características básicas: escalable, fiable, rápido y seguro; no sé si llegaré a demostrar que así es, pero por lo menos eso es lo que dicen ellos del hosting y, en principio, habrá que creerles.
Como no quedaba otra opción, solicité información a través de un e-mail escrito en inglés. Hice todo lo que pude. Aproveché la oportunidad para preguntarles si tenían servicio de Atención al Cliente en español (preferible para cosas más técnicas). La primera respuesta fue en inglés puro y duro pero comprensible. Tenía más dudas, así que les escribí nuevamente en inglés y, para mi gratísima sorpresa, el empleado me contesto con lo siguiente:
Hola Josias!Gracias por su interés en Amazon Web Services! Soy un representante de ventas de Tecnología con Amazon Web ServicesI no un orador español, pero estoy usando Google para ayudar a traducir de Inglés a Español. Por favor, perdóname si la traducción es incorrect. No tenemos un equipo español, pero espero que este método de comunicación será suficiente en el ínterin.
En primer lugar, estamos emocionados de conocer su interés en el uso de Amazon S3. Amazon S3 (Simple Storage Service) es una solución barata para el almacenamiento. Sobre la base de su correo, me pueden ayudarle con los precios de S3 y los beneficios con el uso de este servicio…
Así, naturalmente, da gusto preguntar. Me queda una buena sensación. Entendí mejor la información y sé que responden como deseo. Además, de paso compruebo que el traductor de google todavía no es perfecto
. La iniciativa del empleado fue simplemente inteligente. Desde luego, más de una organización debería tomar nota.
A veces es mejor invertir en estos pequeños detalles que en súpe estrategias virales, campañas below o tradicionales, o cualquier otra acción incluso de relaciones públicas. Son los detalles que hablan de la empresa. Esperemos que la próxima impresión no sea negativa.
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